Episodio 9

Marcela

De Belorado a Burgos

Dicen que por estos Montes de Oca se inventó el juego famoso, y muchos ven en la propia vieira jacobea, símbolo de la iniciación al camino y al bautismo, una imagen de la Pata de una Oca, que conduce a las almas y que ayuda a los peregrinos pasar sus pruebas. Y a servirse agua de las fuentes.

En dirección a la Sierra de San Millán sigue el peregrino el río Garganchón para entrar en el Valle del Retorto. Viene Espinosa del Camino, cuna de San Felices, maestro del ermitaño Emiliano de la Cogolla, más conocido como San Millán, fundador del Monasterio de Suso.

Llegamos ahora al Valle del río Oca y a Villafranca Montes de Oca donde predicó Indalecio, discípulo del apóstol Santiago. Junto a la ermita de Nuestra Señora de la Oca se halla el pozo donde fue martirizado el santo. También tiene fuente milagrosa y sanadora en el Alto de la Pedraja.

Atravesando robledales y pinares, se alcanza el monasterio de San Juan de Ortega, el amigo de Santo Domingo de la Calzada, con quien aprendió a construir puentes, iglesias y calzadas para facilitar el camino de los peregrinos.

Bajo del retablo de la Virgen y el Niño, y que representa una dramática escena de los condenados al infierno, se halla su sepulcro. En el transepto de la iglesia, el peregrino contempla el baldaquino gótico isabelino con relieves de la vida del santo fundador, erigido por deseo de Isabel la Católica. En las alturas, el capitel de la la Anunciación y del Nacimiento, iluminado durante los equinoccios.

Hasta Burgos pasaremos por Agés y Atapuerca, cuyo recinto arqueológico de la Gran Dolina y de la Sima del Elefante, guarda los restos del Homo Antecesor, visita que se puede completar con el Museo de la Evolución Humana.

La ciudad del Cid Campeador recibe al peregrino bordeando el río Arlanzón. Puede entrar por el Arco de Santa María, o recorriendo las calles de las Calzadas, San Juan y Fernán González hasta alcanzar la Plaza Mayor, y la Iglesia-Hospital de San Lesmes, que ofrecía asistencia a los pobres y peregrinos extramuros. Continuando este tramo urbano del Camino, el peregrino pasa por el Arco de San Juan, camino de la catedral gótica de Santa María, con las torres flamígeras que construyera el maestro cantero Juan de Colonia.

Extasiado por Puerta del Sarmental, que presenta un Cristo Pantocrátor, el Tetramorfos, los apóstoles y los 24 ancianos del Apocalipsis, el peregrino puede perderse entre las numerosas capillas, la del sepulcro del Cid Campeador y de doña Jimena, la de Santiago, la de los Condestables de Castilla, y la Escalera Dorada de Diego de Siloé, que por el interior conecta con la Portada de la Coronería, que es por donde entraban peregrinos en la Edad Media.

Tras visitar San Nicolas de Bari, el Monasterio de San Pedro de Cardeña y la Cartuja de Miraflores sale de Burgos el peregrino cruzando el Puente de los Malatos, o de los enfermos, que llevaba al Hospital del Rey, que todavía en el siglo XV ofrecía hasta 60.000 raciones al año, ¡quién sabe si la famosa olla podrida de alubias rojas cantada por Cervantes! Burgos sigue tratando bien a sus peregrinos y cuenta con numerosos albergues, como el de la Casa de los Cubos, y hospitaleros que, en honor del santo patrón, Lesmes, reparten en el día del santo panecillos a los peregrinos.

Para otro día queda el Real Monasterio de las Huelgas, fundado por Leonor de Aquitania, abadía femenina y panteón real, con la Capilla del Espaldarazo, donde se armaban caballeros a los reyes con la espada articulada que porta Santiago.

Marcela Rodríguez

Escucha el podcast de este episodio con la entrevista completa a este alma del camino, Marcela, toda una vida asistiendo a los peregrinos en San Juan de Ortega.